Biografía

Giordano Bruno – Vida

Autor: Nueva Acrópolis

Honramos hoy la vida y obra de Giordano Bruno, extraordinario Ser, enormemente adelantado a su época, hacedor de mapas que apenas en el tercer milenio estamos comprendiendo; y a la vez honramos, en su persona, a esa vieja y larga tradición de hombres sabios a los que Bruno se refería como divinos.

Nació en Nola, Italia, en el año de 1548.

A la edad de diez u once años ingresó al monasterio Agustino en Nápoles a estudiar Ciencias Humanas, Lógica y Dialéctica. Filippo Bruno entró como novicio al monasterio de San Dominico Mayor de Nápoles, mismo monasterio en el cual Tomás de Aquino leyó sus lecciones de Teología.

Su vida monástica comprendió un espacio de trece años, desde 1563 hasta finales de 1576, que puede dividirse en dos periodos, uno de noviciado y otro de sacerdocio.

Su mente especulativa y su alto valor moral, pronto hizo que el joven aprendiz de sacerdote, entrara en conflictos con las autoridades y costumbres de la orden.

Tal comportamiento levantó rumores que desataron escándalos en el monasterio, por lo que se instauró el primer proceso en su contra, por sospechas de sostener opiniones heréticas.

En 1575 terminó su doctorado en Teología. También estudió a Aristóteles, Averroes, Ben Gabirol, Virgilio, Lucrecio, Tolomeo, Cicerón, Lucano, Ovidio, Séneca, Raimundo Lulio.

Cuestionó fuertemente sobre dogmas importantes para el catolicismo como el de la Trinidad y el de la Encarnación, lo que le ocasionó un segundo proceso.

Bruno decidió abandonar Nápoles y se encaminó hacia Roma, presentándose en el convento de Minerva en el año de 1576.
Inició su peregrinar por Italia y sus primeros intentos en el Campo Filosófico.
De Roma viajó a Génova en donde permaneció cinco meses, y ahí decidió trasladarse a Savona y después a Turín.

En 1579 abandonó definitivamente sus hábitos de la orden dominica.

Continúa un largo peregrinar… pasa por Toulouse, donde permaneció dieciocho meses, tiempo en el cual recibió el doctorado en Artes y una Cátedra de Filosofía. En el año de 1583 se trasladó a Londres en donde impartió una cátedra en la Universidad de Oxford.

En abril de1588 llega a Praga y es acogido amablemente por el emperador Rodolfo II con quien comparte el estudio de la Alquimia.

En 1590 llegó a Frankfurt en donde gozó de gran libertad, publicó varias de sus obras y escribió sus poemas.

Mocenigo invita a Giordano Bruno a Venecia, le habla de su interés por aprender los secretos del arte de la memoria, la imaginación y la geometría. Bruno llega a Venecia en agosto de 1591.

Mocenigo, de 34 años, no estableció una amistad con Bruno, su actitud fue fría y hostil hacia el Maestro. Bruno comenzó a sospechar de su anfitrión e hizo gestiones para marcharse a Frankfurt, pero Mocenigo le retuvo por la fuerza, hasta su aprensión y encarcelamiento por el Santo Oficio, el 26 de mayo de 1592.

En el año de 1593 fue trasladado a Roma, en donde permaneció los siete años que duró su proceso, en los cuales tuvo que resistir interrogatorios y torturas para obligarlo a retractarse de sus ideas, a lo cual, nunca accedió.

Fue sentenciado a muerte en febrero de 1600.
Al escuchar su sentencia respondió con sus famosas palabras:

“Acaso tengáis más miedo de pronunciar mi sentencia que yo al escucharla”.

La inquisición no pudo quemar sus ideas ni su ejemplo, los más recientes descubrimientos en Astronomía y las especulaciones racionales que se derivan de ellos, mantienen muchas de sus brillantes visiones y fascinantes intuiciones.

A pesar de que sus obras fueron prohibidas, Bruno influyó en el pensamiento de los siglos subsiguientes.

Giordano Bruno revolucionó las ideas de su época y abrió para el hombre la posibilidad de explorar los espacios siderales.

En una sociedad como en la que vivimos, en la que aumenta el desconcierto y el temor, la figura de Giordano Bruno se agiganta, permanece como símbolo de espíritu libre, valiente, digno; dedicado a despertar al género humano del pesado sueño de ignorancia y superstición.

El hombre moderno ha olvidado cuál es su misión en la tierra… con Bruno, reaprendemos lo heroico de nuestra empresa, recordamos que la divinidad reside en cada uno de nosotros.

 

Nueva Acrópolis – Organización Internacional de Filosofía, Cultura y Voluntariado

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